“En este país a veces se viven con intensidad cosas que son interés insignificante y se relativiza lo importante. Desgraciadamente tienen que ocurrir hechos que nos interpelan, que nos conmueven con el dolor que nos causan, que nos dejen ver lo que nuestra distracción cotidiana no nos permite.
Eso pasó el 30 de diciembre de 2004 en el boliche República de Cromañón, una masacre, un crimen social, un crimen en el que murieron 194 jóvenes, en el que detrás quedaron destrozadas cientos de familias, en el que comenzaron a apagarse tantas otras vidas, por qué el dolor se convierte en enfermedad, y así durante años de las víctimas de Cromañón siguieron aumentando.
Ese mismo día quienes partieron parieron padres, madres, hermanos, amigos que empezaron con el dolor a cuestas a buscar justicia, verdad y Justicia. Un camino que en este país deben impulsar las víctimas, aunque el sentido común nos dice que ese camino deberían transitarlo otros, y las víctimas quedarse haciendo del duelo.
Esos familiares que lucharon por la verdad y por la justicia, por los pibes de Cromañón, también lo hicieron por nosotros, también lo hicieron por cada uno de los argentinos y para que esto no se repita. Cromañón, AMIA y la tragedia de Once son tres hechos que el destino o la casualidad han hecho que ocurrieran muy cerca uno del otro y que, más allá de las diferencias de tiempo, nos han unido para siempre y a todos los que de una o de otra manera hemos sido víctimas.
En el 2012 cuando nos tocó salir a pedir justicia junto con los familiares de la tragedia de Once, junto a la sociedad y que nos acompañe en una lucha que nunca se termina, porque todos debieran entender que las luchas son para toda la vida, miramos hacia atrás y tuvimos el claro ejemplo de los familiares y de los sobrevivientes de Cromañón; y en su búsqueda incansable por la justicia, por la memoria y por la condena de los responsables, de todos y de cada uno de los responsables, en esa lucha nos seguimos acompañando, y no solamente compartimos comunicados, aniversarios, compartimos algo fundamental que es la base del proyecto que hoy estamos tratando, compartimos la necesidad de tener en claro qué pasó y sobre todo que no se olvide por qué pasó, para que en el futuro no vengan otros funcionarios corruptos, otros organizadores de shows, otros dueños de boliches sin escrúpulos que a arrastren a nuestros hijos al peligro, al riesgo o, por qué no decirlo, a la muerte.
Por más que duela decirlo, es necesario recordar que hay 194 pibes que hoy no están, aunque estén en el recuerdo y sean el motor de esta lucha. Transformar ese lugar en un lugar de memoria es necesario. Celebró la idea de los familiares y el acompañamiento de todas las fuerzas políticas”.
Comentarios