El intendente de Río Grande, Martín Pérez, expresó su rotundo rechazo a las recientes declaraciones del presidente Javier Milei respecto a Malvinas, calificándolas como «contrarias al interés nacional» y una «profundización de una política de entrega». En diálogo con Radio Fueguina, el mandatario municipal sostuvo que las palabras del primer mandatario desconocen el reclamo histórico argentino y vulneran la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional.
«Lo que está haciendo el presidente de la nación es profundizar una política de entrega, contraria a la disposición de la cláusula transitoria primera de la Constitución Nacional y a contramano de lo que ha sido el posicionamiento histórico de nuestro país respecto al reclamo soberano», afirmó Pérez.
Además, rechazó la idea de autodeterminación para los kelpers: «Nosotros no aceptamos de ninguna manera la idea de la autodeterminación de los kelpers como un pueblo autónomo o independiente. Eso no es así, y está absolutamente probado por el hecho de que es una población implantada», afirmó Pérez, remarcando el carácter colonial de la ocupación británica desde 1833.
El intendente fue contundente al señalar que el discurso presidencial carece de sustento histórico y diplomático: «Lo que dice el presidente o es parte de un profundo desconocimiento, o es mala intención». En ese sentido, subrayó que su postura es compartida no solo por el pueblo de Río Grande, sino también por veteranos, legisladores y otros actores políticos, incluida la vicepresidenta Victoria Villarruel y el gobernador Gustavo Melella: “Repudio absolutamente esas palabras, las rechazo, las repudio, y creo que todo el pueblo de Río Grande, de nuestra provincia, piensa similar”.
Perez advirtió sobre los riesgos de un retroceso en la política exterior argentina, especialmente tras el reciente acuerdo firmado por la canciller Diana Mondino con el Reino Unido. «Nos ha pasado que hemos tenido gobiernos que han avanzado en el reclamo soberano y otros que firman pactos a medianoche, como el Foradori-Duncan o este nuevo acuerdo», lamentó. Asimismo, cuestionó que el presidente Milei rechace a la ONU como organismo internacional, lo que, a su juicio, debilita la posición argentina en foros clave como el Comité de Descolonización.
Con tono de alerta, Pérez señaló acciones recientes que, a su juicio, erosionan la posición argentina: desde el acuerdo Mondino-Cameron hasta la flexibilización de sanciones a empresas que explotan recursos ilegalmente en el Atlántico Sur. «Cada vez que avanzamos en apoyos internacionales, aparecen gestos que nos hacen retroceder», criticó, y contrastó esta inconsistencia con la política estandarizada de Tierra del Fuego, donde «todos los sectores mantienen una misma postura desde hace años».
El jefe comunal destacó el rol único de Río Grande -donde 40.000 personas participaron del acto del 2 de abril- en la preservación de la causa. «Somos un faro de malvinización», afirmó, citando iniciativas como el Foro de los Territorios del Futuro, que integra a universidades y veteranos, y la vigilia más multitudinaria del país. «Aquí no hay grietas: el pueblo abraza a sus veteranos y exige coherencia a sus dirigentes», remarcó.
Perez evitó alinear su rechazo con un sector político específico –«la vicepresidenta tampoco avaló al Presidente»– pero exigió una respuesta contundente del Congreso: «El ámbito legislativo debe expresar este repudio, porque allí están representadas las mayorías». Su advertencia final apuntó al riesgo de decisiones irreversibles: «Si no debatimos ahora, después será tarde. Malvinas no puede depender de los vaivenes electorales».
La entrevista cerró con un emotivo homenaje a la vigilia local, que pasó de «14 personas alrededor de un tacho» a ser un símbolo nacional, reforzando la imagen de Río Grande como custodio de una causa que, insistió, «debe ser política de Estado, no de gobierno».
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