“El padre Miguel, que vino como un misionero italiano a la Patagonia, ha cumplido acabadamente la misión que se le encomendó, y digo acabadamente porque trabajó incansablemente, porque nunca tuvo otros destinos que no sean destinos patagónicos. La verdad que sí enumeramos los lugares donde ha estado siempre han sido Puerto Santa Cruz, Puerto San Julián, Río Gallegos, pero me voy a detener especialmente en las veces que estuvo en nuestra querida provincia.
Esto comenzó en el año 52, cuándo fue enviado a la Misión Salesiana de la Candelaria como director y el padre solía contar que los inviernos eran fríos y llenos de nieve, y que era toda una hazaña recorrer el campo para los alumnos y para los que estudiaban ahí.
Así tuvo sus idas y vueltas en cuanto a los destinos. En el año 1961 lo vuelven a enviar a Río Grande como director de Estudios, en el año 69 otra vez regresa a Tierra del Fuego después de un pequeño alejamiento y es director de colegio Don Bosco de Río Grande, en esos años el que termina con el secundario común y se inicia en el año 70 el Bachillerato Pedagógico y Comercial, y en el año 79 el padre Bonucelli crea el Instituto Salesiano de Estudios Superiores, el primer magisterio Centro de Estudios Superiores de toda la provincia.
También viendo la necesidad de tener un lugar cerrado por las condiciones climáticas, para que los chicos puedan jugar, el padre termina la construcción del patio Namuncurá que es el gimnasio chico del colegio Don Bosco, y luego construye más aulas y amplía el edificio.
En el año 86 fue destinado otra vez a la Misión Salesiana, y ahí se refaccionaría gran parte del edificio de lo que hoy es el Museo, por ejemplo.
A fines del año 87 el padre regresa al Don Bosco como administrador y ahí es cuando se comienza con el tema del gimnasio que hoy lleva su nombre, gimnasio Miguel Bonuccelli. También encara el trabajo de la nueva parroquia, de la parroquia Don Bosco, que prácticamente él es el alma mater de su construcción, así que tuvo la suerte de festejar los 20 años en el año 96, los 20 años del Instituto Salesiano de Estudios Superiores y en el año 96 el padre cumplió 80 años de vida y celebró sus bodas de oro sacerdotales, ya que él había sido ordenado nada en 1946 en la provincia de Córdoba.
Finalmente, ya cansado de tanto trabajo, el padre nos dejó un 31 de agosto del año 2003 y sus restos descansan en el panteón salesiano que hay en la Misión, junto con otros salesianos y otros misioneros, como el padre Zink. Realmente el padre fue un hombre sencillo, trabajador por los jóvenes y realmente a mí me enorgullece con gran satisfacción decir unas palabras respecto de él porque pude trabajar con él en la Misión Salesiana durante varios años, en varias oportunidades”.
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