La explosión que destrozó la cola del Lear Jet de la empresa fueguina Cedma en el aeropuerto de San Fernando podría haber sido causada intencionalmente introduciendo elementos extraños en el sistema de carga de oxígeno.
Así lo planteó –en diálogo exclusivo con ((La 97)) Radio Fueguina– el propietario de la empresa de aviación y piloto del Lear Jet, Héctor Oscar Gerk.
El siniestro ocurrió a las 8,30 del lunes, en momentos en que un mecánico de la empresa se aprestaba a reponer oxígeno de un tubo externo a la garrafa ubicada en la cola de la máquina. “Cuando el mecánico fue a cargar oxígeno, conectó la manguera, abrió la válvula de la garrafa, bajó la escalerilla y cuando llegó al piso se produjo la explosión”, describió Gerk la dramática escena.
“Fue un milagro que no dañó al mecánico –celebró el piloto- se salvó porque quedó fuera de la onda expansiva, a nivel del piso. Si se quedaba unos milisegundos más, arriba de la escalera, lo habría alcanzado de lleno la explosión”, se alarmó.
El Lear Jet de Cedma se encuentra por estos días realizando vuelos de repatriación hacia distintos destinos internacionales., en el marco de la cuarentena por la pandemia de coronavirus. Esta semana se preparaba a volar a Río Grande, no sin antes pasar por una completa revisión de rutina. La explosión (que por milagro no provocó víctimas humanas) obligará a una reparación que –según espera el propietario- no puede llevar demasiado tiempo: “Sólo hay que repara las chapas que quedaron dañadas, pero no va a costar rescatarlo”, señaló Gerk.
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Grasa en el pico de la garrafa
Medios de la Capital Federal publicaron este lunes que la explosión estuvo originada por una sobrecarga en el tubo de oxígeno del avión. Gerk desmintió categóricamente esa teoría al asegurar que el tubo de aprovisionamiento nunca llegó a abrirse para alimentar la garrafa de la nave: “El tubo de carga no llegó ser abierto, el mecánico bajaba de la escalera y estaba todavía a más de un metro del tubo cuando ocurrió la explosión, se puede ver perfectamente en el video”, explicó.
El empresario sospecha que manos anónimas intervinieron el sistema, lo que generó el accidente. El pico de la garrafa inserta en el estabilizador veretical de la nave “tiene un tapón con una cadenita, el técnico se dio cuenta de que faltaba el tapón, después de la explosión comprobamos además que había grasa en el pico, cualquiera sabe que la grasa se inflama fuertemente en presencia de oxígeno puro”.
Gerk descartó –asimismo- una sobrepresión sumada a una posible falla en el manómetro del oxígeno: “Está la ANAC verificando que estaba aprobado y certificado el manómetro. Por otra parte, si lo hubiéramos pasado de presión explota el tubo, se descose, pero no hay fuego, la grasa es la que generó el fuego”, se mostró cnvencido.
El caso ya está en manos de la jueza Federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado: “Pedimos que investigue con urgencia el juzgado porque tenemos motivos fundados para creer que fue un sabotaje”, aseveró Oscar Gerk.
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