La Santa Sede dijo que el Papa aprobó un decreto que señala que Romero fue asesinado «en odio a la fe», ratificando recomendaciones de una comisión de cardenales y expertos teológicos.
La decisión significa que Romero puede ser beatificado sin que se le atribuya un milagro. La beatificación es el paso antes de la santidad en la Iglesia.
Para que Romero sea canonizado, o declarado santo, después de la beatificación, se le tiene que atribuir un milagro.
Por lo general, esto se basa en la curación inexplicable de alguien que estuvo enfermo y rezó a una persona ya fallecida vinculada a la Iglesia para interceder ante Dios para una cura.
Francisco, el primer Papa latinoamericano, avanzó con el proceso de santidad de Romero poco después de su elección en marzo del 2013.
El proceso se había estancado con los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, ya que veían a Romero muy cercano a la Teología de la Liberación, un movimiento radical que hace hincapié en la ayuda a los pobres y la justicia social.
El arzobispo de San Salvador fue asesinado a tiros el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba una misa en la capilla de un hospital. Él solía denunciar la represión y la pobreza en sus homilias.
El asesinato fue uno de los más impactantes en el largo conflicto del país centroamericano entre una serie de gobiernos apoyados por Estados Unidos y rebeldes de izquierda, miles de los cuales fueron asesinados por militares y escuadrones de la muerte derechistas.
Nadie fue llevado a la justicia por el asesinato de Romero.
La guerra civil salvadoreña, uno de los conflictos más brutales de la Guerra Fría, dejó unos 75 mil muertos antes de que terminara con un acuerdo de paz en 1992.
Se espera que la beatificación se lleve a cabo en El Salvador, pero el Vaticano no dijo cuándo.
Hablando a periodistas el mes pasado, Francisco excluyó la posibilidad de viajar al país para presidir la beatificación, diciendo que la realizará un funcionario de la Santa Sede.
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