Atlético, bajo la conducción de la dupla interina Salvador Mónaco-Ricardo Salomón, le ganó 4-2 a Tigre y volvió al triunfo tras ocho fechas. Mientras esperan a un técnico definitivo, los tucumanos quieren creer que zafar de la zona del descenso es posible.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
El primer tiempo comenzó y terminó con dos acciones de Matías Giménez determinantes en el resultado y en el trámite del encuentro. A los cuatro minutos abrió el marcador, entrando por el segundo palo y corrigiendo un cabezazo de Lázzaro. Pero a los 45, borró con su expulsión el tempranero acierto. Fue doble amonestación por una patada de atrás a Barone, tras una mano innecesaria, que había cometido en su anterior intervención.
Fue lo único del equipo de Diego Cagna; el resto, un monólogo de los tucumanos, que llegaron rápido al empate por el olfato goleador de Pereyra. El lungo aprovechó la floja respuesta de Islas a un tiro libre de Rodríguez y cambió el rebote por gol. La Pulga estaba fino en sus ejecuciones: ya había estrellado un remate en un palo.
Un gran derechazo de Luna ponía en ventaja nuevamente al visitante, en el inicio del epílogo. Pero no es que Tigre había madrugado en la segunda parte. Lo suyo fueron dos minutos para ir al baño, tomar un vaso de agua y volver a la cama. Enseguida Gigliotti volvió a empatarlo y Pereyra, bien despierto y a pura zancada, dio vuelta el resultado. Después, Gigliotti, de nuevo, sentenció el 4-2, definitivo.